Acerca de Algodonales

Europa / España / Andalucia / Cádiz / Algodonales

Algodonales es un municipio andaluz de la provincia de Cádiz, en el año 2007 contaba con 5.726 habitantes y su extensión superficial es de 135 km², tiene una densidad de 42,41 hab/km², sus coordenadas geográficas son 36º 53' N, 5º 24' O.

Se encuentra situada a una altitud de 370 metros y a 118 kilómetros de la capital de provincia, Cádiz.
Las poblaciones más cercanas son Zahara de la Sierra, Olvera, El Gastor y La Muela, emplazado en la sierra de Cádiz, concretamente en la Sierra de Lijar, entre los ríos Guadalete y Guadalporcún y es la entrada norte del Parque Natural de Grazalema.
Hoy en día vive fundamentalmente de la agricultura, del turismo rural y de aventura, destino muy conocido y solicitado para los practicantes de deportes de vuelo libre, también tiene un excelente aceite de oliva producido desde su cooperativa.
Historia General
Los primeros datos de este municipio se remontan al Neolítico, como se manifiesta a través de los yacimientos de la cueva Chamusquina, Castillejo y Cueva santa, lugares míticos donde se han encontrado asimismo objetos de procedencia árabe. Destacan además los vestigios iberos y romanos en lo que fue una ciudad de cierta importancia en la época de colonización latina. Un punto capital en cuanto hallazgo de todo tipo es el Cerro de la Botinera, en el que además de infinidad de útiles, cerámicas, esculturas y monedas se halló un enterramiento romano. Otros cerros comparten las glorias del pasado, Camarena y Tesorillo, y algunos cortijos como el del Alamillo y el de las Columnas. Después de la etapa de poder visigodo, de la que existen vestigios, ocupan las tierras andaluzas los árabes de Tarik Bajo el dominio árabe, esta población fue dependiente de su vecina Zahara, hasta que se independizó a finales del siglo XVI. En 1817 recibió el título de ciudad y extensos territorios, que incluyen la Sierra de Lijar.
Lugares de interés:
  • Iglesia de Santa Ana:
Fundada el 6 de noviembre de 1784, la Iglesia Parroquial de Santa Ana preside el centro de la Villa de Algodonales, construida sobre el solar de la primitiva parroquia, su planta es de salón, con tres naves longitudinales, crucero y testero plano, fue obra del arquitecto José Álvarez, la portada principal y la lateral son obra del excepcional arquitecto Antonio Matías de Figueroa.
Del conjunto arquitectónico destaca su espléndida torre, de considerable altura, compuesta por una caña cuadrada, decorada en su cara principal por aristas redondeadas y vanos enmarcados con rica decoración de perfil mixtilíneo, y en las caras laterales y posterior por pilastras con motivos geométricos, y en su interior se nos ofrece un bello repertorio de retablos, entre los que destacamos el de la capilla mayor, de factura neoclásica, digno de mención es su coro, ubicado a los pies del templo, con rica sillería y facistol.
  • Yacimiento arqueológico del Cerro de la Botinera:
El yacimiento de encuentra situado en un pequeño cerro cercano a la vertiente oriental de la Sierra de Lijar, en el lugar denominado "Cerro de la Botinera", situado a unos 4 km de Algodonales, este cerro tiene una altura de 533 metros sobre el nivel del mar y reúne unas condiciones formidables con vista a la defensa del asentamiento.
El yacimiento del cerro de la Botinera está situado en la vertiente oriental de la Sierra de Lijar, a unos 4 kilómetros del casco urbano. Fue un poblado fortificado, del cual todavía se puede ver algunos restos de muralla. Se cree que Saepo se ubicó en este cerro. De la época romana se han hallado también restos de cerámica, materiales de construcción y pesas de telar.
Este yacimiento pertenece a un asentamiento de época íbero-romana (siglo II a. C.-II d. C.) datable al menos en estas fechas por los materiales arqueológicos, fundamentalmente fragmentos de cerámica ibérica y romana, así como por los restos de estructuras diseminadas en sus laderas y cumbre.
Los molinos de mano para molturar el trigo son también indicio de una explotación del terreno, apareciendo en las cercanías un pie de una presa de aceite, que reflejan el predominio del cereal en los cultivos y el carácter complementario del olivo, las dos construcciones principales cuyos restos emergen son cisternas de agua de época romana, que almacenarían agua de lluvia.
Se conservan restos de muros de "opus incertum" y "opus signinum", que formarían parte de la cubierta abovedada.
Una casa de principios del siglo XX reutilizó el muro de una de ellas, estructura que podemos observar frente a la Era.
Para visitar el yacimiento, es aconsejable concertar cita con el área de cultura del ayuntamiento de Algodonales.
  • Ermita de la Virgencita.
Situada en las afueras, está dedicada a la advocación de la Virgen de los Dolores, de su existencia tenemos noticia a mediados del XIX en la obra de Madoz.
La estética de su arquitectura participa de un gran eclecticismo, con mezcla de motivos neoclásicos y neogóticos con elementos típicos de la arquitectura popular, a ella acude el pueblo en romería el último domingo de Mayo.
  • Fuentes y lavaderos públicos:
Fueron realizados en el s.XIX y se encuentran repartidos en distintas partes del casco urbano; en la calle Fuente se encuentra la Fuente del Algarrobo y los Lavaderos, en la avda. Fuente Alta se encuentra la fuente de la misma denominación.
  • La iglesia parroquial de Santa Ana
se encuentra en la plaza de la Constitución, en Algodonales. Fue fundada el 6 de Noviembre de 1784 y es obra de José Álvarez. Tiene planta de salón, con tres naves longitudinales, crucero y testero plano, fue obra del arquitecto José Álvarez. La portada principal, con su arco toral y pilastras almohadilladas sobre las que descansa un frontón triangular, y la lateral son obra del arquitecto Antonio Matías de Figueroa. En su interior se pueden contemplar un retablo neoclásico, en la capilla mayor, y el coro, con su órgano. Por el terremoto de Lisboa de 1790, la torre campanario se derribó y se volvió a construir. La torre está compuesta por una caña cuadrada, y está decorada, en su cara principal, por aristas redondeadas. Las caras laterales y la posterior están decoradas por pilastras con motivos geométricos.
Zonas de vuelo sin motor:
La localidad cuenta con varias zonas para el despegue y aterrizaje de parapentes y similares.
RUTAS DE INTERES
  • Senderismo:
Sierra de Lijar. Algodonales-Sierra de Lijar-Cordel vereda de campo huertas. Hace cuestión de unas semanas tuvimos la oportunidad de realizar una ruta circular por la Sierra de Lijar (Algodonales) de la que nos fuimos con ganas de repetir. Iniciamos la marcha en Algodonales y ascendimos a la Sierra de Lijar por el sendero Algodonales-Los Nacimientos buscando las pistas de ala delta. Tras pasar las ruinas de la Casilla de las Latas llegamos a las inmediaciones de un mirador donde encontramos indicaciones a las zonas de vuelo (poniente y levante) así como al área recreativa de Los Nacimientos y La Muela. Desde aquí iniciamos un descenso por pista forestal hasta el inicio del sendero.
La Muela-Los Nacimientos. Este sendero de corto recorrido constituyó una grata sorpresa en tanto en cuanto nos descubrió un agradable y panorámico paseo por la Sierra de Lijar que nos brindó espectaculares (desconocidas y no habituales) vistas de la Sierra sur de Sevilla. Sin llegar a descender al área recreativa de Los Nacimientos optamos por circundar la Sierra de Lijar por la senda del barranco del arroyo del Nacimiento, con Olvera siempre presente. Continuamos por una nueva senda panorámica, no señalizada, donde nos reencontramos con Zahara de la Sierra, el embalse El Gastor-Zahara y la Sierra del Pinar.
Tras caminar varios kilómetros por dicha senda, en la zona conocida como los Majadales y cuando parece que de un momento a otro nos encontraremos con las primeras vistas de Algodonales, iniciamos un descenso –ya deseado después de tanto caminar- buscando el Cordel Vereda de Campo Huertas. Desde aquí hasta Algodonales sólo restan 3 km caminando por dicha vía pecuaria.
  • Ruta sendero los Nacimientos Algodonales.
La Sierra de Lijar en las cercanías del pueblo de Algodonales (Cádiz), es un Domo o Mogote calizo, cuya base ocupa más de 20 km. Cuadrados de superficie y nos ofrece muchas y variadas posibilidades para recorrerla. En este caso nuestra ruta tiene como objetivo la travesía de la misma y que a su interés geológico suma el atractivo paisajístico y la riqueza medioambiental de algunos de sus rincones. La de Lijar aunque con menor altura que la de Grazalema, sobresale dándonos el aspecto de una gran mole que se eleva de manera rotunda, despuntando sobre su entorno circundante. Esta Sierra posee elevaciones superiores a los 1.000 mts. Concretamente tenemos el Tajo de la Paloma de 1.027 mts. Y su cumbre, el Pico de Lijar con 1.051 mts. De altitud. Nuestra ruta o itinerario la atraviesa de noreste a sur-suroeste, comenzando en uno de los lugares más vistoso y recónditos de esta sierra, concretamente la garganta de la vertiente del Nacimiento que da nombre al área Recreativa, a cuya base llegamos a través de la carretera que une las poblaciones de La Muela con Olvera, o bien desde la carretera A-384 que va de Algodonales a Olvera, y es uno de los rincones más interesantes de esta Sierra de Lijar tanto a lo que se refiere al interés paisajístico como al vegetal, al frescor y la humedad del lugar responden con su presencia muchas especies vegetales y animales.
El área recreativa del Nacimiento, en termino de Olvera está habilitada con mesas y barbacoas para disfrute del público en general, desde aquí se comienza la ascensión propiamente dicha al Pico de Lijar o Mogote ( termino con el que se conoce la cumbre de la Sierra de Lijar), adentrándonos en la garganta por un camino, muy recientemente recuperado y habilitado de manera espléndida por el Ayuntamiento de Algodonales en colaboración con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, gracias al trabajo de Mavi y de Juan ( año 2006). Este sendero o camino nos conduce en subida, y al poco de iniciarlo nos encontramos una bifurcación.
A la derecha, sendero hacia Algodonales y si cogemos a la izquierda sendero La Muela, en esta ocasión cogemos hacia Algodonales, la subida que hay en algunos casos es de acusada pendiente a través de un paraje de considerable belleza donde nos rodea una esplendida vegetación, madroños, agracejos, labiérnagos u olivillos, acebuches, retama, algarrobos, enebros, lentisco y torvisco, cornicabras, aulagas, madreselva y jara blanca, matagallos o tomillo blanco de inconfundible olor, después de varias curvas o zigzag y siempre teniendo enfrente el Barranco de las Víboras, llegaremos a un puertecillo donde damos vistas a la vertiente sur y desde podremos comenzar a observar unas magnificas vistas del las sierras, valles, pueblos y campiñas circundantes, un poco más arriba llegaremos al Mirador de las Víboras donde las vistas son aun mejores, Sierra de Algamitas y el Tablón con su Peñón del Terril, Castillo y pueblo de Olvera, Peñón de Zaframagón, Sierras de San Pablo y Morón, mirador donde merece detenerse un tiempo para contemplar este bello paisaje, paisaje y silencio turbado por el ruido de pájaros y el vuelo de buitres que frecuentan la zona. A la salida del mirador y si nos salimos del sendero a la derecha bajando por una pequeña vereda y a escasos 100 metros se llega a la famosa “Fuente de Las Víboras” fuente antiquísima y una de las 12 fuentes históricas de Algodonales, que según qué época del año puede tener agua o no, y que se encuentra tapada por obra civil para preservarla y conservarla.
Retrocedemos tras la visita a la Fuente y seguimos subiendo por el sendero otro buen trecho con algún repecho que otro, hasta llegar a la Casilla de las Víboras, casa de refugio usada antiguamente por pastores y en los últimos años por los retenes del Centro de Defensa Forestal, donde apetece una parada para disfrutar de su entorno con varios corrales y algún que otro banco y mesa que nos recuerdan tiempos pasados (aquí se agradece el agua de la cantimplora y nos acordamos del alma caritativa que nos ha dejado un banco rustico junto a la casa para descansar, gracias Juan).
A la salida de la casa de las víboras, dos opciones: 1.- Podemos tomar camino a la izquierda hacia lo alto del Mogote es decir hacia la pista de vuelo de levante con vistas a Zahara de la Sierra y al pantano, desde aquí se divisa el pueblo de Algodonales (fotos espectaculares) se encuentra un punto geodésico que señala la altitud de 1.051 metros junto a la caseta de vigilancia del Centro de Defensa Forestal, 2.- Por el contrario si cogemos el camino hacia la derecha hacia la pista de despegue norte ( con vistas a La Muela y la Sierra de Morón) y siguiendo este camino un poco más adelante se encuentra la pista de despegue de poniente (con vistas a Villamartín y a Cádiz, en verano en días claro al atardecer hay quien asegura que se ve el mar), en las tres pistas hay pérgolas de madera y mesas para descansar y en las tres las vistas son espectaculares que bien merecen unas fotos para el recuerdo (tanto en la de levante o en la de poniente es muy frecuente ver pilotos de parapente volando). Tanto se hemos cogido la opción 1 o la opción 2 hay que pasar por la pista de despegue norte junto a la pérgola, bajando a la derecha se ve la Muela y hacia la izquierda se divisa Zahara y más abajo Algodonales por la cañada, a media altura pasaremos por un antiguo caserío de nominado “casilla las latas” y utilizado para el pastorea hasta hace pocos años, en esta zona hay que abrir bien los ojos, para no perder la senda, y siempre hacia abajo sin perder de vista Algodonales, y que tras varios cientos de metros de bajada y tras pasar por un pinar repoblado, pasamos una cancela, nos encontramos junto a las casas, pasamos un depósito de agua junto a la sierra, bajamos por la Calle San José, la calle Piedra y llegamos a la plaza de Algodonales. Nos invade el cansancio pero la satisfacción de haber realizado este sendero supera con creces nuestro agotamiento.
  • Sendero La Muela-Los Nacimientos.
Lo primero para muchos ¿Cómo llegamos a la Sierra de Lijar?.
Desde la carretera A-384 (Jerez-Antequera), antes de llegar a Algodonales hay un desvió por la carretera A-8126 dirección Coripe-La Muela, tras 5,5 kilometro por esta carretera secundaria llegamos a otro cruce que nos desvía a La Muela por la carretera provincial CA-9101, pasada la Muela a 800 metros de la población nos encontramos el acceso al carril de subida a la Sierra de Lijar. Tras 3,3 kilometro de recorrido en coche llegamos a la entrada del “Sendero La Muela- Los Nacimientos”, tiene una pequeña zona habilitada para aparcamiento y la entrada del sendero está señalizada por una pérgola de madera y una mesa de piedra con una vista privilegiada hacia el peñón de Zaframagón ( Juan y Mavi han pensado en todo).
El sendero que vamos a realizar transcurre por la zona más umbría de la Sierra de Lijar que es su cara norte, por encima de una pared de piedra y transcurrimos por encima de los 800 metros en su mayoría del recorrido. De este recorrido nos llama la atención sus impresionantes vistas que se puede disfrutar a lo largo de todo el recorrido. A pocos metros de entrar en el sendero nos encontramos con la primera sorpresa “cruzamos” literalmente un gran canchal que nos deja con la boca abierta, este primer tramo del sendero transcurre entre arboles con formas inverosímiles y encauzado por una pared, a través de un quejigal maduro con vegetación representativa de la Sierra de Lijar, como cornicabras, madroños, enebros, jaras y alguna peonia, siendo el tramo más frondoso de todo el recorrido. Al poco tiempo de la marcha, comienza la subida y la diferencia de altitud se hace notable en la vegetación que cada vez es de menor porte. Si se va despacio y en silencio es fácil observar cabras montesas en pequeños rebaños y disfrutar del vuelo de los buitres que en este tramo quedan volando incluso por debajo de nosotros, la perspectiva de verlos en pleno vuelo a la altura de nuestros ojos y escuchar el ruido de sus alas contra el viento no se nos borrará de la memoria durante mucho tiempo.
A lo largo del sendero, y tras otoño, nos encontraremos con innumerables madroños con sus frutos rojizos, abstenerse glotones, de lo contrario y debido al efecto narcótico que produce es probable que no se llegue a terminar el sendero si se abusa durante el paseo.
Al final del segundo tramo, nos encontraremos con un mirador con vistas al Peñón de Zaframagón que nos dejará sin aliento (el repecho que lo precede ayuda), y es un lugar obligado para tomarse un descanso y un tentempié.
Poco a poco iremos bajando hasta llegar a una especie de era y desde allí seguiremos bajando, con la vista puesta en el sendero que visualiza al frente y que es el sendero que va de las Nacimientos-Algodonales, y con el que llegaremos a cruzarnos en breve en una bifurcación que va a la Fuente Las Víboras y termina en Algodonales, pero ese recorrido será otro día. La zona es de abundante vegetación en la que abundan los rebaños de cabras montesas y a poco que guardemos silencio podremos visualizarlas, el sendero ha llegado a su fin pronto visualizamos el Área Recreativa de los Nacimientos, un área recreativa cada vez menos popular y con menos aceptación por la proliferación de explotaciones de porcinos a su alrededor. Hemos finalizado el camino por un sendero que a buen seguro recomendaremos a amigos y conocidos.
  • Paseo a la Cruz de la Sierra de Lijar.
La subida a la Cruz es un camino o sendero histórico de Algodonales, en el que por regla general cualquier niño de Algodonales lo ha realizado alguna vez, como si de una peregrinación fuese. Hacia 30 años que no lo realizaba, es un camino relativamente corto con 1,8 km aproximadamente y de dificultad media. Hay varios caminos de acceso a la Cruz y el que describo es un camino de acceso fácil aunque algo más largo. El camino que describo no se encuentra señalizado y parte de la calle Calvario (parte alta de la Fuente El Algarrobo y famosa por sus 12 caños de agua) y se encuentra señalizado provisional con marcas naranja todo el camino que parte desde la Virgencita y que es transitable con vehículo hasta la propia vereda que parte del olivar camino de la Sierra (gracias Salvador). Antes de llegar a la Virgencita cogemos un camino transitable para vehículos que los lugareños llaman “vereda de la Muela”, este camino o carril que es transitable para vehículos tiene una trayectoria aproximado de 1 km, lo ideal es hacerlo andando y sólo tiene el inconvenientes que tiene rampas del 20 % y la media puede ser de 15 % pero si nos tomamos con calma este primer kilómetro el sendero no tiene dificultad alguna, y lo clasifico de dificultad media porque este kilómetro a más de uno le puede parecer que está subiendo El angliru u otro puerto de montaña de similares característica.
A lo largo de este kilómetro que transcurre entre olivares de montañas veremos que a nuestra derecha salen accesos a fincas privadas, creo que tras el que hace el segundo acceso a finca privada (ver señales en piedras) y luego a la izquierda a 30 metros sale una vereda a la derecha, una vereda muy cómoda que coge por medio de un olivar (más o menos a 1 km desde el pueblo se encuentra localizada esta vereda).
La vereda está sin señalizar al igual que todo el camino (con la salvedad de las marcas en la piedra) y tras 200 metros de olivar cruzaremos una cancela (prohibido pincharse con ella, acordaros) y pasamos a la Sierra por un camino perfectamente marcado por el devenir de personas que han transitado el lugar durante años antes que nosotros.
En este punto, que es el último tercio del camino que nos queda hasta llegar a la Cruz merece la pena recrearse con las vistas de poniente y levante, se visualiza el pantano, el pueblecito de Zahara de la Sierra, todo el Parque Natural de Grazalema, Madrigueras, la Nava… Junto al sendero vemos los restos de una antigua “calera” perfectamente conservada y utilizada antiguamente por los algodonaleños para hacer cal, y como ésta que se ve puede haber por toda la zona y los alrededores más de 30 caleras, al ser una Sierra “caliza” nos encontraremos multitud de oquedades entre las piedras hay muchas y con variadas formas que aún conservan agua y sirven de abrevadero para cabras montesas y otros animales. Otra dificultad que nos encontramos en el sendero, es acceder hacia la Cruz, vamos por un camino que pasa por encima y muy cerca de la Cruz a unos 70 metros pero que no va a la Cruz, por lo que es importante encontrar la zona en la que nos desviamos hacia la Cruz, de lo contrario seguiremos subiendo y dejaremos la Cruz abajo pasando por ella sin verla.
Tras recorrer estos últimos metros entre piedras y lentiscos, y vuelos majestuosos de buitres por debajo de nuestra vista, vemos la Cruz y lo primero que nos sorprende es lo grande que es y lo pequeña que se ve desde el pueblo, ¡Cerca de 4,5 metros de altura de hierro macizo, y un grosor de 30 o 40 cm! Que nos dan sensación de estar ante una pequeña gran mole de hierro que pasa una barbaridad.
Al acercarnos a la cruz se ve que en el lugar había otra antigua y que ha sido sustituida por otra nueva, y nos preguntamos ¿Cómo han podido cargar y llevar hasta allí las cuatro viguetas de hierro que forman la Cruz, sin ayuda mecánica y solo con medios animales? Mi agradecimiento a todos los que hayan contribuido a tal menester.
Desde la Gran Cruz, se divisa hasta el último rinconcito de Algodonales, huertas, patios, azoteas, la Fuente Alta, calle Cabezadas, San José, la plaza y sobre todos los puntos que se visualizan destaca: la Iglesia Santa Ana. Desde nuestra almena natural nos deleitamos sentados en las vistas durante un buen rato, con la firme promesa de no volver a esperar otros 30 años para volver a hacer el camino a la Cruz y con la intención de hacer el camino a lo alto de la Sierra de Lijar, desde este sendero, pero eso será otro día.
  • Subida en bicicleta al Mogote.
Localización: Partiendo en descenso desde La Muela, pedanía de Algodonales (Cádiz), en dirección a Olvera por la CA-0448, a unos cientos de metros nos encontramos nuestro desvío a la derecha con una clara indicación de “Pistas” y el dibujo de una la delta.
Pista de tierra compactada y arreglada en 2.007, lo que permite el acceso de bicicletas de carretera (según qué época del año y por el continuo transito de “voladores” el carril se encuentra en mejor o peor estado). Evidentemente carece de señalización, aunque debido a la “casi” ausencia de tráfico no tendremos ningún problema a la hora de bajar (principalmente en verano, pues en temporada de vuelo de octubre a mayo hay más circulación de vehículos), si lo hacemos, claro está, con las debidas precauciones. Hay que tener cuidado con las dos barreras canadienses, ya que, además de encontrarse en mal estado, presentan unas ranuras demasiado anchas y no es recomendable pasarlas montados en la bici. En los primeros ocho km. De ascensión gozaremos de alguna sombra aislada.
Aunque el Mogote es rico en agua, no encontramos ninguna fuente durante la subida. En el área Recreativa de la Muela que nos encontramos durante la subida existe agua potable, pero a veces tiene problemas de rotura la conducción, por ello ante la duda, se recomienda abastecerse en la Muela.
La Sierra de Lijar se encuentra en el Noroeste de la provincia de Cádiz, marcando el límite entre la campiña alta y la Sierra de Grazalema, siendo abrazada por los ríos Guadalete y Guadalporcún a los que riega, pues por su interior fluyen cursos subterráneos que, en forma de fuentes (hasta un total de doce), manan al exterior. Su apariencia es la de un mogote –montículo aislado, de forma cónica y rematada en punta roma- de ahí que “Mogote” sea el nombre con el que se la denomina habitualmente. Su orografía es muy accidentada, con gran cantidad de acantilados rocosos y fuertes pendientes en sus laderas, mientras que en su parte superior se presenta como una altiplanicie con suaves y prolongados desniveles hasta alcanzar su cima a los 1051 metros de altitud. En lo que a la vegetación respecta, cuenta con una gran variedad de plantas. Durante el ascenso los árboles que predominan son quejidos y encinas y, en menor medida, algún bosquete de pinos allá por los kilómetro 6-7 aproximadamente, mientras que en lo resta de subida el Mogote se nos muestra pelado de árboles, aunque parece que la zona está siendo reforestada. En la Sierra de Lijar existen, además, algunos ejemplares aislados de pinsapos, endemismo de la serranía rondeña.
El ascenso es verdaderamente abrupto desde su inicio: se suceden con asiduidad rampas del 15,12 y 10 % con descansos y una herradura hasta que dejamos la segunda entrada del Área Recreativa La Muela, en una segunda paella, para encontrar un respiro algo más duradero, poca tregua. Poca tregua, si, pues al atravesar con sumo cuidado la primera barrera canadiense comienza la verdadera fiesta, todo un recital de rampas de dos dígitos durante cuatro larguísimos kilómetros en el que, además, seremos literalmente devorados por las moscas, nosotros nuestras bicicletas.
Comienza el festival con el primer tramo de hormigón, una impresionante rampa al 17,5 % que desemboca en una mole vertical rocosa que no hace sino elevar aún más, si cabe, la sensación de escalada.
Acaba el hormigón pero no la cuesta, porque tras una vaguada a derechas coletea un último tramo al 16,5 %. La subida sigue ofreciendo algún respiro, pero ya estamos metidos en faena y de nuevo, tras otro susto al 15 %, vuelve el hormigón. Se trata ahora de una amplia curva de casi 360 º que, a medida que gira a la izquierda, va aumentando paulatinamente su pendiente hasta alcanzar la máxima de toda la ascensión, el 20 %. El tramo de hormigón es más corto y, además, está algo más sucio, por lo que la dificultad se eleva notablemente: ponerse de pie sobre la bici es sinónimo de patinaje y probablemente de caída. Una preciosa herradura con un merendero y unas vistas excepcionales sobre el peñón de Zaframagón pone fin a este duro tramo. De momento podemos olvidarnos del hormigonado, lo cual siempre será buena señal. Se sigue, no obstante, tras unos cientos de metros más llevaderos, el kilómetro más constante de toda la subida, con una media superior al 8 % y rampas continuas al 10 % aliviadas por algún zigzagueo que traza la pista…hasta que una vaguada y una herradura nos vuelven a dejar de nuevo en otro “tacón” por encima del 16 %, la enésima lindeza de la subida. Si hemos sobrevivido a la tozudez de las rampas y, sobre todo, de las moscas, encontraremos, superadas un par más al 10 %, un buen trecho de descanso: trazamos una herradura, superamos la segunda barrera canadiense (preferiblemente andando) y nos vamos a encontrar con algo más de un kilómetro para recuperar fuerzas.
Es momento de beber y gozar de las vistas, porque a partir de este momento y, sobre todo, de la siguiente herradura, vamos a poder divisar buena parte de la pista por donde venimos subiendo y las distintas herraduras que, en su trazado, dibuja en la montaña. En principio vemos a nuestra izquierda este espectacular panorama, mientras que a nuestro alrededor asoman algunos pinos y varias rocas que no hacen más que seguir añadiendo belleza al recorrido, pero pronto vamos a cambiar la ladera de la montaña.
De hecho, por momentos gozamos, junto a otro pequeño merendero, de una excelente panorámica hacia uno y otro lado, sobre todo hacia el Sur, con Algodonales, Zahara de la Sierra y su embalse, La Sierra de Grazalema y el vecino puerto de las Palomas, la Sierra de Ronda. Aunque lo que más impresión nos causará será la recta que se extiende ante nuestros ojos. Es fácil observar cómo su dureza se incrementa paulatinamente hasta el punto de que sólo en su parte final está hormigonado. A simple vista, si las fuerzas escasean, además de asustar, afecta anímicamente: es el momento de hundirse o crecerse. Hay que darlo todo. Puede que no sea el tramo más duro en porcentaje (17,5% de máxima), pero sí que es el más largo, a lo que hay que añadirle el cansancio previo, por lo que “hacer aguas” no es nada impensable. Es posible que, con la vista en el suelo, no tengamos la oportunidad de observar al buitre leonado sobrevolando nuestras cabezas, ya habrá tiempo de verlo en el descenso… mejor será rezar para que no nos ponga las garras encima, ahora que las moscas nos han dejado en paz.
Esta zona por donde transitamos es aún abrupta, como si carretera y entorno estuviesen íntimamente ligados, pero cuando acaba el repecho hormigonado, al mismo tiempo que abandonamos el roquedal para introducirnos en una especie de loma achatada y de incipiente vegetación, abandonamos también las pendientes inhumanas hasta alcanzar tranquilamente la cima. Algo más de dos kilómetros serán el trámite que nos conduzca hasta allí, justo al lado del vértice geodésico y la casa del guarda forestal. Luego, continuamos unas decenas de metros, ya en descenso, hasta la pista de alas delta: explanada de donde despega otra de las especies de locos que habita la tierra, “los locos del aire” y quién sabe si algún día también el sitio donde tenga lugar otro tipo de eventos deportivos.
  • Senderos de las Fuentes.
Este sendero denominado “las Fuentes” es una modificación del originalmente previsto y que era de “Las Cuevas” pero que por dificultades con otras Administraciones tuvo que ser modificado su trazado y bajar un poco el trazado de su recorrido, pero evitar acercarse a los restos arqueológicos que aún existen en algunas de las cuevas de la Sierra de Lijar. El nuevo trazado denominado “Las Fuentes” tiene su nombre pues se inicia cerca de La Fuente del Algarrobo (conocida en la población de Algodonales, como Fuente baja) y finaliza cerca de la Fuente Alta, realizándose por la cara sur de la Sierra de Lijar, y a escasos metros de la población.
Este sendero tiene como principal característica su facilidad de realizarse, siendo un sendero muy agradable y como que cuenta con unas vistas panorámicas excepcionales del pueblo de Algodonales, realizándose a través de los terrenos denominados “baldíos” y que pertenecen al Ayuntamiento. El sendero discurre por un pinar de pino piñonero, mezclado entre algarrobos y encinas, procedentes de una repoblación, en 1.990, tras un fatídico incendio que arrasó esta parte de Sierra. Esta repoblación tenía también la finalidad de fijar los desprendimientos ocasionales de piedras que se producían en los tajos existentes y que se encuentran muy cercanos a la población. La Sierra de Lijar tiene un carácter calizo, siendo ésta una característica de las rocas que con el paso de los tiempos puede ser erosionada y desgastada. Este proceso de desgaste realizado durante millones de años se denomina “modelado Karstico” y es el causante de su fisonomía con unas paredes de piedra verticales que caracterizan este lado de la sierra existente junto al pueblo, además de grutas y cuevas que la rodean, siendo innumerables y muy variadas las leyendas entre la población por este último elemento.
Gran parte del agua de lluvia que cae en esta sierra se filtra entre las piedras creando grietas y cursos subterráneos que salen al exterior en forma de manantiales, siendo una de las causas principales de la gran cantidad de agua que ha caracterizado a la población de Algodonales.
La abundancia de agua y la fertilidad de sus tierras fue al parecer el origen del municipio. Este sendero se inicia cerca de la Fuente Baja en dirección hacia la Virgencita y desde allí surge el sendero que transcurre de forma empinada en su inicio pero una vez cogida la altura y quedándonos por debajo de los tajos, el camino transcurre por terreno prácticamente llano, inverosímil pero cierto, con escasos desniveles en el terrenos y que hacen disfrutar de un paseo cómodo y muy bonito con muy buenas vistas de Zahara y del Parque Natural de Grazalema, siendo especialmente interesante la posibilidad de disfrutar del pueblo de Algodonales, desde casi todos sus ángulos (Algodonales en 180º), y en especial de su magnífica Iglesia Santa Ana, la cual se visualiza desde un balcón privilegiado.
A mitad de camino de sendero, nos cruzamos con otros senderos que baja por la cañada de la Sierra u que se denomina sendero Algodonales. Los Nacimientos y que si lo cogemos en dirección a Algodonales bajamos por la Calle San José y finalizaremos en la Plaza, pero por el contrario si cruzamos la cañada y continuamos nuestro camino a través de la Sierra por una zona poco poblada de vegetación con matorral bajo y sin apenas arboleda, finalizaremos en la Fuente Alta siendo obligada una parada en esta fuente, una de las más famosas de la población y cuya agua es de una calidad excepcional.
¡¡ Hacía tiempo que no disfrutaba de un sendero tan corto y sencillo pero grande en sensaciones.!!
Fiestas populares de Algodonales:
  • Carnaval:
Gran Concurso de chirigotas, pasacalles, carrozas y disfraces celebrado a inicios de marzo.
  • Recreación histórica del 2 de Mayo:
La guerra de la independencia española fue un conflicto armado que convulsionó la Península entre 1808 y 1814 y que puso a España contra el primer Imperio Francés como consecuencia de la política expansionista de Napoleón I.
Este conflicto permitió el surgimiento del sentimiento nacional y miles de españoles se levantaron contra los franceses. Algodonales, una localidad de la Sierra Gaditana, siguió el ejemplo de estos valientes españoles y se enfrentó al invasor haciendo gala del heroísmo que impregnó la Guerra de la Independencia.
Cientos de muertos y más de 70 casas destruidas por el fuego enemigo fue el balance en Algodonales de este trágico enfrentamiento entre campesinos sin apenas armas y un destacamento francés de entre 5.000 a 7.000 soldados. La resistencia de este pueblo y su valor ante el ataque francés hizo que lograse en titulo de de Villa otorgado por Fernando VII.
En esta Recreación se conmemora el heroísmo de todo un pueblo en defensa de su cultura, de su libertad. El visitante encontrará diferentes personajes que dan vida a escenas cotidianas de 1810 y formará a parte activa de los acontecimientos.
De mano de los intérpretes de la historia y solo dando un paso te encontrarás con el pasado.
Se celebra del 1 al 3 de mayo, aquí tiene un video descriptivo de lo que verá en vivo, es impresionante la manera que tiene el pueblo de Algodonales de meterse en el papel, se nota la pasión puesta en la calle.
Ver vídeo de la recreación historica de 1812 en Algodonales.



Dos de Mayo 1810 - Algodonales 2011 from mogotebike on Vimeo.

  • Romería de la Virgencita de la Sierra. 31 de mayo:
Peregrinación y buen ambiente celebrada el último domingo de mayo.
  • Fiestas de Santiago y Santa Ana, patronos de algodonales del 23 al 25 de julio.
  • Romería (La Muela) 3 de mayo
.
  • Feria y fiestas del Carmen (La Muela) del 16 al 19 de julio.
  • Representación de un belén viviente en la fuente del algarrobo durante la Navidad